Sobre mí

  Perfil Google académico

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Las Palmas 1973, Dr. en Bellas Artes.

Eduardo Zamarro Flores tiene un perfil que integra la creación artística, la investigación teórica y la labor docente universitaria. Su trayectoria abarca más de dos décadas de actividad y se articula en torno a la reflexión filosófica sobre la belleza y la verdad, en diálogo con la tradición intelectual occidental.

Formación y Carrera Académica

Licenciado en Bellas Artes por la UCM (5 de septiembre de 2000) y obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados por el Departamento de Pintura de la UCM en Plástica, Técnica y Concepto (5 de septiembre de 2002). Es Doctor en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid (16 de enero de 2007), con Sobresaliente Cum Laude.

Su calidad docente e investigadora ha sido validada con la acreditación oficial como profesor universitario privado (ANECA, 2008) y la concesión de un Sexenio de investigación por la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI, 2025).

Además, está culminando el Máster de Doctorado en Humanidades en la Universidad Francisco de Vitoria (curso 2025/2026), profundizando en los fundamentos filosóficos de la creación artística.

Su trayectoria docente se inició en la Universidad Complutense de Madrid, donde fue Becario FPI-FPU (01/04/2001) y posteriormente Ayudante de Universidad (16/02/2003).

En la Universidad Francisco de Vitoria ha desarrollado la mayor parte de su carrera académica, ocupando de forma progresiva las siguientes posiciones:

-Ayudante Doctor (01/10/2007)

-Profesor Contratado Doctor (01/10/2008)

-Profesor Adjunto (01/10/2009)

-Profesor Agregado (01/10/2013)

También ha impartido clases y dirigido proyectos en la Universidad de Tecnología y Arte Digital (U-TAD) como profesor de Animación y Diseño (cursos 2011/12 al 2021/22); en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), en el máster oficial de profesorado de Secundaria, como tutor (curso 2012/13); en la Academia de Bellas Artes de Brera, en Milán (profesor Erasmus, dos estancias de una semana en 2007 y 2008); y en la Academia de Bellas Artes de Venecia (profesor Erasmus, una estancia de una semana en 2010).

Producción Científica y Patentes

Perfil y líneas de trabajo

La obra artística de Eduardo Zamarro se centra en la pintura mural, el dibujo y la pintura, 

Ha trabajado en espacios públicos y privados, y colabora con equipos multidisciplinares en proyectos donde convergen arte, diseño, tecnología y arquitectura.
Participa en proyectos de investigación reconocidos, con producción científica en congresos, proyectos de innovación y patentes.

Su obra ha sido difundida en medios internacionales como mark-magazine y designboom, y desarrolla proyectos para instituciones públicas, empresas y comisiones privadas.

Patentes

  • Porticón de Durero (impresión 3D)
    Patente española
    Nº P202530690 — Publicada el 23 julio 2025.

  • Instrumento de ayuda para el dibujo (Velo Albertiano)
    Patente española
    Nº P202430599 — Publicada el 15 julio 2024.

Publicaciones asociadas a patentes y tecnologías de dibujo

  • El Velo de Alberti con tecnologías de fabricación digital 3D
    Dykinson, 23 abril 2025. Descarga ISBN: 9788410708297 ISBN electrónico: 978-84-1070-829-7

Publicaciones (libros y capítulos)

  • Tekné y Epistemé (TXTM), un modelo de transversalidad y acompañamiento al alumno de Bellas Artes
    Octaedro, 23 noviembre 2023. ISBN: 978-84-19690-03-6

  • Dibujo lo que veo: mente, mano, mirada
    Universidad Francisco de Vitoria, 23 noviembre 2019. ISBN: 8417641548

  • Los Briqueros y sus rutas
    Diputación de Segovia — Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana «Manuel González Herrero», 23 noviembre 2019. Descarga ISBN: 978-84-17191-33-7

  •  Muralismo desde la participación
    ciudadana, para la recuperación urbana.Arte y Ciudad. Revista de Investigación. 2 – 2, pp. 569 – 586. Madrid,  ISSN 2254-2930
  • La tecnología de inyección de tinta como herramienta para la práctica artística. (tesis doctoral). Descarga ISBN: 978-84-669-3089-5
  • “El medio artístico”, en Máquinas y herramientas de dibujo
    J. J. Molina (Coord.) — Cátedra. ISBN: 9788437620206

Proyectos y colaboraciones destacadas

  • Ermitia Cantalejo (Segovia)
    Conjunto pictórico inspirado en los textos apocalípticos y en la iconografía románica occidental. En la cúpula se representa el Pantocrator tomando referencias plásticas del Beato de Liébana de San Miguel de la Escalada y del cristo de san clemente de tahull.

  • Post-it Art Mural para Coca-Cola
    Realizado dentro del programa Instituto de la Felicidad.
    Obra participativa y de gran formato sobre arte, comunicación y colectividad.

  • Velo de Alberti
    Proyecto de investigación basado en la teoría de la representación de Leon Battista Alberti, aplicado a herramientas de dibujo mediante tecnologías de impresión 3D.

Docencia, divulgación y dirección de equipos

Eduardo Zamarro dirige equipos multidisciplinares de creación, desarrollando soluciones pictóricas, metodológicas y conceptuales en espacios arquitectónicos y proyectos colaborativos.

Como divulgador, participa en eventos como La Noche Europea de los Investigadores, acercando el arte y la ciencia al público general.

Difusión y reconocimientos

  • Su obra ha sido difundida en medios internacionales como mark-magazine y designboom.

  • Ha trabajado para instituciones públicas, ayuntamientos, universidades y empresas como Coca-Cola.

  • Compagina la práctica artística con la investigación en dibujo, representación y tecnologías aplicadas al arte.

Identificadores académicos

Pensamiento Filosófico y Metodología

El pensamiento de Eduardo Zamarro articula una profunda relación entre la práctica artística, la reflexión filosófica y la educación universitaria. Actualmente culmina sus estudios en el Máster de Doctorado en Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria, ampliando su investigación en torno al concepto de belleza, verdad y fin último, que constituye el eje filosófico de su trabajo.

Su reflexión parte de la afirmación platónica “La belleza es el resplandor de la verdad”, idea que resume su comprensión del arte no solo como práctica estética, sino como vía de acceso al conocimiento, a la manifestación del ser y a la revelación de lo real. Desde esta convicción, Zamarro entiende la creación artística como un acto de contemplación activa, en el que el pensamiento y el hacer convergen en una misma experiencia de verdad.

Este planteamiento se desarrolla en diálogo con los grandes referentes de la filosofía y la teoría del arte occidental:

Platón y Aristóteles, en la relación entre belleza y verdad como fundamento ontológico del arte.

Santo Tomás de Aquino, en la formulación del splendor veritatis como expresión del ser verdadero a través de la forma bella.

Leon Battista Alberti y Leonardo da Vinci, en la concepción del arte como ciencia visual, mediadora entre la idea y la experiencia sensible.

Edmund Burke y Immanuel Kant, en la reflexión sobre lo sublime, el juicio estético y la autonomía de la experiencia artística.

Martin Heidegger y Hans-Georg Gadamer, en la comprensión del arte como desocultamiento del ser (aletheia) y como acontecimiento hermenéutico donde la verdad se manifiesta en la experiencia estética.

José Ortega y Gasset, María Zambrano y Alfonso López Quintás, en la dimensión vital, poética y creativa del pensamiento, donde el arte actúa como forma superior de conocimiento.

Para Zamarro, estas corrientes confluyen en una misma intuición: la belleza no es solo un atributo formal, sino el modo en que la verdad se hace visible. Su práctica pictórica e investigadora busca precisamente ese “resplandor”, tratando de mostrar, a través del dibujo, del gesto y de la experiencia del espacio, la armonía entre el pensamiento y la materia.

En su labor docente, convierte esta perspectiva en una pedagogía del mirar y del habitar el mundo desde la verdad estética: educar la mirada como ejercicio intelectual, ético y espiritual. El artista se convierte así en mediador entre lo invisible y lo visible, entre el conocimiento y la sensibilidad.

Zamarro concibe el arte no solo como técnica, sino como búsqueda y revelación. Su metodología integra el rigor conceptual con la experimentación plástica, apostando por el dibujo y la pintura como espacios donde la razón, la sensibilidad y el gesto convergen. En el aula, su propuesta educativa promueve una pedagogía de la mirada basada en el diálogo entre teoría, práctica y experiencia vital, en la que “la belleza es el resplandor de la verdad”.

Lejos de entender la belleza como valor anecdótico, la redefine como acceso privilegiado a la verdad y al sentido último del mundo, en diálogo constante con los grandes pensadores y artistas de la tradición occidental.

Síntesis

Eduardo representa una síntesis entre la creación contemporánea y la tradición filosófica. Su obra y pensamiento invitan a habitar la belleza como descubrimiento de la verdad y del ser, tanto en la pintura como en la formación universitaria.

Statement Artístico: La Verdad del Arte

Eduardo Zamarro Flores

1. Base filosófica e iconográfica

«Los pensamientos sin contenido son vacíos, las intuiciones sin conceptos son ciegas.»
— Immanuel Kant, Crítica de la razón pura

«La belleza es el esplendor de la verdad.»
— Tradición platónica

«En la obra de arte se ha puesto en operación la verdad del ente.»
— Martin Heidegger, El origen de la obra de arte

2. El arte como pregunta fundamental

Durante más de siete siglos, el arte occidental ha sido un laboratorio donde la creación visual se interroga sobre la posibilidad de conocer, ver y ser. Desde Giotto hasta Tracey Emin, cada generación ha reformulado preguntas como: ¿qué significa representar?, ¿qué revela la imagen?, ¿dónde habita la verdad?

Mi proyecto se inscribe en esta tradición como una interrogación activa orientada al futuro. Propone un cuerpo de obra centrado en el dibujo y la pintura contemporáneos, con especial énfasis en el retrato, allí donde convergen con mayor urgencia contenido (iconografía) y pensamiento (iconología). Una obra sin materia, cuerpo o gesto es abstracción vacía; una obra sin concepto es mera superficie muda.

3. La verdad como desocultamiento

Heidegger concibe el arte no como adorno, sino como lugar donde acontece la verdad entendida como aletheia: desocultamiento. La obra de arte se excede a sí misma, abre un mundo, revela la tierra y funda un espacio donde la existencia puede comprenderse. Cuando Van Gogh pinta unos zapatos de campesina, no reproduce un objeto: desvela trabajo, fatiga y tierra condensados en ese par de zapatos.

Este desocultamiento resuena con la tradición platónica y tomista de la belleza como splendor veritatis: no perfección cosmética, sino revelación honesta de lo que estaba velado. Rembrandt desoculta el tiempo en su propio rostro; Alice Neel muestra la vejez sin máscaras; Lucian Freud expone la carne como topografía imperfecta; Frida Kahlo hace visible el dolor del cuerpo; Morandi revela la temporalidad a través de botellas repetidas; Richard Long convierte una línea en el paisaje en declaración sobre cuerpo, espacio y tiempo.

Estos artistas muestran que la belleza no consiste en ocultar, sino en arrancar de su escondite aquello que suele permanecer velado: mortalidad, vulnerabilidad, dolor, paso del tiempo, materialidad. La belleza emerge cuando el concepto (dolor, tiempo, presencia, mortalidad) encuentra su contenido exacto (una arruga, un clavo, una línea caminada) y juntos desvelan una verdad. Por eso mi proyecto rechaza el “embellecimiento” entendido como re‑velar, volver a cubrir: si el rostro está marcado, la verdad exige mostrarlo; si la materia está herida, no debe componerse. La belleza, aquí, es correspondencia entre forma y significado.

4. Iconografía: contenido como materialidad vivida

La iconografía del proyecto no se organiza como catálogo de símbolos, sino como materialidad vivida y pensada. Caravaggio enseña que el contenido puede ser dramático, teatral, confesional; Alberti y Leonardo, que el arte es ciencia visual y exige rigor conceptual en la representación; Velázquez sitúa el acto de representar dentro de la propia obra; Goya muestra que no hay forma inocente de historia.

En la contemporaneidad, Paula Rego y Francis Bacon revelan que la iconografía puede desplegarse como violencia velada o deformación que revela más que la mimesis. Morandi convierte objetos mínimos en investigación existencial, y Long transforma una huella en el campo en afirmación ontológica. En este marco, el contenido de mis dibujos y pinturas se articula en gestos ritualizados, materiales cargados de biografía y trazos que funcionan como extensiones del pensamiento. No busco símbolos universales, sino rastros particulares: cada pincelada es decisión, cada mancha memoria, cada línea una forma concreta de habitar el mundo.

5. El arte como acontecimiento de verdad

Siguiendo a Heidegger, la obra de arte no se limita a representar algo, sino que constituye un acontecimiento de verdad. No dibujo ni pinto para documentar, sino para que en el propio acto se produzca un desocultamiento. Cada obra se concibe como un espacio en el que algo velado encuentra la posibilidad de revelarse.

En este proceso, la obra abre un “mundo” (horizonte de sentido, red de significados) y revela una “tierra” (lo opaco, lo que resiste ser plenamente comprendido). En la tensión entre mundo y tierra acontece la verdad. Busco obras que, por un lado, abran mundos —condiciones existenciales, épocas, historias— y, por otro, preserven un resto irreductible que no se deja agotar en la interpretación. Las Meninas muestran esta tensión al mismo tiempo que plantean la pregunta por quién mira a quién; Bacon la lleva al extremo desvelando nuestra fragilidad corporal; Cindy Sherman muestra la identidad como construcción y performance.

6. Cuatro principios fundamentales

  1. Identidad como construcción
    El proyecto asume que no hay un “yo auténtico” detrás de las máscaras: cada representación es performance y toda identidad es ficción operativa. Representar no es capturar una esencia preexistente, sino participar en la construcción activa del sujeto y del mundo.

  2. Trauma y fractura como materia
    La obra potente surge de la herida no resuelta. El trauma no es un tema añadido, sino condición de posibilidad del conocimiento de uno mismo. La noción de presencia se entiende aquí atravesada por aquello que nos quiebra: no existe forma anterior a la fractura; la forma responde a lo que la marca.

  3. Cuerpo y materia como última instancia
    Frente a la deriva hacia lo virtual, el proyecto afirma el cuerpo y la materia como única verdad insustituible. Dibujo y pintura, como materia sobre materia, son los medios precisos para pensar la finitud corporal. El dibujo se concibe como fenómeno perceptivo y cognitivo donde cuerpo y pensamiento se integran.

  4. La obra como desocultamiento
    La obra lograda no busca el parecido, sino el desvelamiento. Su objetivo es arrancar de su ocultamiento una verdad existencial, histórica o estructural. La contemplación debe ser experiencia de aletheia, no simple reconocimiento de lo ya sabido.

7. El retrato como investigación fundamental

El retrato se convierte en el centro del proyecto porque es el lugar donde la pregunta por el ser se vuelve más urgente. A lo largo de siglos, retrato y autorretrato han sido el laboratorio donde la pintura se interroga sobre conocer, ver y ser. La cuestión no es solo qué significa representar a alguien, sino qué desvela un rostro y dónde se constituye la identidad.

Entendido así, el retrato desborda el rostro humano y se convierte en una indagación sobre la presencia: retratar es preguntar qué hace que algo sea lo que es. En este género confluyen con máxima intensidad contenido y concepto y el desocultamiento se vuelve experiencia directa. Rembrandt, Velázquez, Goya, Frida Kahlo, Bacon o Sherman son hitos de esta conversación, que el proyecto prolonga en términos contemporáneos.

8. Los cuadernos de dibujo como origen

Los cuadernos de dibujo son el antecedente conceptual y metodológico del proyecto. Durante años han funcionado como laboratorio privado donde observación, pensamiento y gesto se encuentran sin mediaciones. En ellos, el dibujo no es preparación, sino investigación en sí misma.

El proyecto actual expande ese laboratorio íntimo: del cuaderno al soporte, de la pregunta susurrada a la afirmación pública. La escala y la ambición crecen, pero se mantiene el espíritu de honestidad radical, experimentación constante y rechazo a separar pensar y hacer.

9. La unión necesaria: Kant, Heidegger y la tradición

Kant formula la exigencia de que no haya pensamiento sin contenido ni intuición sin concepto. Heidegger añade que la verdad solo acontece en forma de desocultamiento. Burke y Kant abren la vía de lo sublime como experiencia límite, y Gadamer entiende el arte como acontecimiento hermenéutico que transforma al espectador.

En el pensamiento español, Ortega, Zambrano y López Quintás conciben el arte como forma superior de conocimiento, donde dimensión vital, poética y creativa alcanzan su plenitud. Desde estas referencias, el proyecto rehúye tanto las obras puramente conceptuales sin cuerpo como las meramente retinianas sin pensamiento. Cada decisión formal debe estar al servicio de un pensamiento preciso, y cada pensamiento debe encontrar su forma exacta. Cuando iconografía (lo representado), iconología (lo pensado) y aletheia (lo desvelado) se vuelven inseparables, aparece la belleza como esplendor de la verdad.

10. Tradición como recurso vivo

La tradición artística no se asume como herencia inerte, sino como conversación activa con Giotto, Alberti, Leonardo, Rembrandt, Velázquez, Goya, Van Gogh, Morandi, Kahlo, Bacon, Long, Sherman o Emin. Cada uno planteó con nitidez el problema de su tiempo: humanizar lo divino, fundamentar la representación, documentar el tiempo en el rostro, inscribir la historia en el individuo, revelar el ser de lo humilde, pensar la repetición como revelación, exponer el dolor invisible, llevar el rostro al límite de la violencia, caminar como obra, cuestionar la identidad detrás de las máscaras.

El proyecto no pretende cerrar estas preguntas, sino reactivarlas, tomarlas como método y provocación. La tradición es, así, un diálogo donde las respuestas de hoy abren nuevas preguntas para el futuro.

11. Contexto, trayectoria y estética de la verdad

La formación como Doctor en Bellas Artes y la investigación en humanidades filosóficas sostienen una práctica donde cada obra se concibe también como investigación. La experiencia docente en distintas universidades se ha convertido en una pedagogía de la mirada como ejercicio intelectual, ético y espiritual; la práctica mural y las intervenciones espaciales han extendido la cuestión de la presencia al ámbito arquitectónico y público.

Sobre esta base se articula una estética de la verdad: no la verdad documental, sino la verdad encarnada, fenomenológica, heideggeriana y platónica a la vez. El objetivo no es el parecido fotográfico, sino la correspondencia existencial entre concepto y forma. Una obra será bella cuando no pueda ser de otro modo porque expresa con exactitud su contenido y desoculta una verdad.

El proyecto se inscribe en una tradición de siglos para continuarla, reformulando hoy la pregunta por la presencia, el cuerpo y la identidad. Desde la convicción kantiana de la unión necesaria entre materia y pensamiento, y la convicción heideggeriana de que el arte no embellece la realidad, sino que la desvela, se propone un trabajo sostenido en dibujo y pintura donde cada retrato, cada línea y cada gesto sean una pregunta viva: por lo real, por la verdad y por aquello que, al hacerse visible, nos transforma.


12. Referentes: Filósofos y Artistas

Filósofos/pensadores
Platón (c. 427 a.C. – 347 a.C.), Atenas, Atenas
Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C.), Estagira, Calcis
Santo Tomás de Aquino (c. 1225 – 1274), Roccasecca, Fossanova
Leon Battista Alberti (1404 – 1472), Génova, Roma
Edmund Burke (1729 – 1797), Dublín, Beaconsfield
Immanuel Kant (1724 – 1804), Königsberg, Königsberg
Alhacén (Ibn al-Haytham) (965 – 1040), Basora, El Cairo
José Ortega y Gasset (1883 – 1955), Madrid, Madrid
María Zambrano (1904 – 1991), Vélez-Málaga, Madrid
Hans-Georg Gadamer (1900 – 2002), Marburgo, Heidelberg
Martin Heidegger (1889 – 1976), Messkirch, Friburgo

Roland Barthes (1915 – 1980), Cherburgo, París
Alfonso López Quintás (1928 – …), La Coruña, Madrid
Jacques Rancière (1940 – …), Argel, París
Juliane Rebentisch (1970 – …), Alemania, Frankfurt

Artistas
Giotto di Bondone (c. 1267 – 1337), Florencia, Florencia
Leonardo da Vinci (1452 – 1519), Anchiano, Amboise
Artemisia Gentileschi (1593 – c. 1656), Roma, Nápoles
Diego Velázquez (1599 – 1660), Sevilla, Madrid
Rembrandt van Rijn (1606 – 1669), Leiden, Ámsterdam
Francisco de Goya (1746 – 1828), Fuendetodos, Burdeos
Vincent van Gogh (1853 – 1890), Zundert, Auvers-sur-Oise
Giorgio Morandi (1890 – 1964), Bolonia, Bolonia
Alice Neel (1900 – 1984), Merion, Nueva York
Frida Kahlo (1907 – 1954), Coyoacán, Coyoacán
Francis Bacon (1909 – 1992), Dublín, Madrid
Lucian Freud (1922 – 2011), Berlín, Londres
Paula Rego (1935 – 2022), Lisboa, Londres
Richard Long (1945 – …), Bristol, Bristol
Cindy Sherman (1954 – …), Glen Ridge, Nueva York
Njideka Akunyili Crosby (1983 – …), Enugu, Los Ángeles
Jenny Saville (1970 – …), Cambridge, Oxford


Este statement articula la base filosófica e iconográfica de un proyecto artístico futuro centrado en el dibujo y la pintura contemporáneos, que se sitúa conscientemente en el diálogo histórico del arte occidental desde Platón y Giotto hasta el presente, usando las formulaciones platónicas sobre la belleza como esplendor de la verdad, la síntesis tomista del splendor veritatis, las exigencias kantianas de unión entre contenido y concepto, la comprensión heideggeriana del arte como lugar donde la verdad acontece por desocultamiento (aletheia), y el pensamiento español sobre el arte como razón poética y forma superior de conocimiento, como estructura vertebral del pensamiento visual y la acción creativa que se propone desarrollar.

 
Un tipo de Alcorcón